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Moacir Barbosa, el hombre que sufrió al fútbol

Cuando en la tarde del 16 de julio de 1950 el árbitro inglés George Reader marcó el final del partido, la sentencia fue fijada y resultó inamovible. Aquel Maracaná, hacinado de hinchas ávidos de saborear las mieles del casi seguro campeón Brasil, terminó sufriendo la derrota más dura de su historia. Para la gente hubo un solo culpable. Ni siquiera sus grandes actuaciones previas y el título de mejor arquero brasileño de la época pudieron exonerarlo de una cruz que lo acompañó por el resto de sus días. No fue una dulce condena para Moacir Barbosa: el gol del uruguayo Alcides Ghiggia fue el principio del fin.

PRENSA TRIUNFALISTA. Todo estaba previsto para un Brasil campeón (FOTO: todoslosmundiales.com.ar)

Aunque hoy cumpliría 89 años (27-03-1921), Barbosa quedó congelado en el tiempo. Aquel Mundial de Brasil, que los recibió como héroes y los despidió como villanos, se ensañó duro con él. Todo estaba previsto para que el país más grande de Sudamérica se consagrara campeón del mundo por primera vez. Todavía Pelé no era ‘O Rei’, sino tan solo un niño de 9 años, mientras que un adolescente apodado Garrincha, de 16, recién empezaba a romper cinturas con sus indescifrables gambetas producto de un talento gigante y unas piernas igual de deformes que le generaron constantes problemas y rechazos de varios clubes. Después de una primera ronda con dos victorias y un empate (México, 4-0; Suiza, 2-2; Yugoslavia; 2-0), la fase final infló el ego brasileño hasta lo más alto del Corcovado. No era para menos, habían convertido ¡13 goles! en 2 partidos (Suecia, 7-1; España, 6-1) y se encaminaban hacia su primer cetro mundialista.
Con casi 200 mil personas en las tribunas del recientemente inaugurado estadio Maracaná, cuando el reloj juez británico Reader, el más longevo de la historia a sus 53 años, marcó las 15:00 comenzó el que sería el partido más recordado de la historia. Los nervios brasileños empezaron a aflorar durante el primer tiempo: venían rompiendo redes, pero no podían con la defensa uruguaya y el arquero Roque Máspoli. Sin embargo, la tranquilidad llegó apenas comenzada la segunda parte, cuando Friaca anotó el gol que consagraba campeón a los locales. Brasil tan solo necesitaba un empate para triunfar (en aquel momento se definía por puntos), pero apareció Juan Schiaffino, a los 66´. No pasaba nada, la música seguía adornando las tribunas. Todavía le alcanzaba a los dirigidos por Flavio Costa para llevarse la esperada Jules Rimet.

PRESENCIA. Barbosa, cuando defendía al Vasco da Gama.

Las actuaciones de Moacir Barbosa lo habían transformado en el mejor arquero del Mundial y de un equipo que no paraba de atacar: llegó a la final con 4 goles en contra, la valla menos vencida del torneo. Su nombre ya era fijo en la Seleccion brasileña, con la que había conseguido el Campeonato Sudamericano de 1949. Pero en 11 minutos todo se derrumbó. Fue en el 79´, cuando un gélido silencio envolvió a 50 millones de personas. El delantero uruguayo Ghiggia engañó a todos cuando, entrando por la derecha, amagó a tirar el centro, le dio fuerte al primer palo y marcó el 2-1. Sólo hubo tres personas capaces de hacer callar al Maracaná: Frank Sinatra, el Papa y yo”, diría tiempo después el autor del gol del triunfo. El partido terminó, el Maracanazo había nacido y Barbosa quedó tendido en el suelo: Brasil debería esperar 8 años para ser campeón, pero eso no arreglaría las cosas. En medio de lágrimas, infartos y hasta suicidios, la masa popular lo culpó de la derrota y le provocó un calvario que arrastró hasta el final de sus días.

Si no hubiera aprendido a contenerme cada vez que la gente me reprochaba lo del gol, habría terminado en la cárcel o en el cementerio hace mucho tiempo”, confesó años más tarde. Todos lo acusaban, salvo los hinchas de su club, el Vasco da Gama. Allá siempre fue ídolo. Con el club carioca alcanzó el Campeonato Sudamericano de Campeones, la previa de la actual Libertadores, en 1948 (segundo fue River Plate); el Campeonato Estadual de Rio de Janeiro, en 1945, 47, 49, 50, 52 y 58; y el torneo Río-San Pablo, en 1958.

Luego de su retiro, en 1962, con más de 40 años y 27 bajo los palos, Barbosa se dedicó a trabajar en el mismo estadio que lo vio sucumbir. Tiempo después le ofrendarían el arco donde Ghiggia lo derrotó, y él decidió quemarlo como una forma de intentar paliar lo sucedido. Los años pasaban pero el recuerdo permanecía. Con Brasil ya tricampeón del mundo, una tarde durante la década del 80´ el ex arquero sufrió otra acusación de las que quedan marcadas con tinta indeleble. Ya habían pasado más de 30 años, pero para algunos no importaba.  “Fue una tarde de los años ochenta en un mercado. Me llamó la atención una señora que me señalaba mientras le decía en voz alta a su pequeño niño: ‘Mirá hijo, ese es el hombre que hizo llorar a todo Brasil’”, recordó un triste Barbosa.  No sería ésa la última de las humillaciones que sufriría. En 1993, mientras la verdeamarela se preparaba para conquistar su cuarta Copa del Mundo en el Mundial de Estados Unidos, Barbosa intentó visitar al plantel, pero las autoridades, con Mario Lobo Zagallo a la cabeza, se lo impidieron porque decían que les traería mala suerte. La situación ya llegaba al extremo del ridículo, ni siquiera haber defendido durante años a los colores de su país lo eximió de semejante ofensa de parte de la Confederación Brasileña de Fútbol. “En Brasil, la pena mayor por un crimen es de 30 años de cárcel. Hace 43 que yo pago por un crimen que no cometí”, supo declarar luego de ser ninguneado por su propia Selección.

EL PRINCIPIO DEL FIN. El momento en que Uruguay anotó el 2-1.

Sumido en la pobreza, triste y con sus éxitos olvidados, pasaba los días en una casa prestada sobreviviendo con su escasa jubilación. Aguantó hasta el nuevo milenio, quizá como una muestra de que el siglo naciente limpiaría su cruda historia. Mientras, seguía cargando la cruz de aquella derrota que no debió ser. Falleció el 8 de abril de 2000. Su corazón le dio alivio después de 50 años de golpes constantes y marcó el final de su partido. Ése que tuvo con la gente y se lo dio por perdido.

Comentarios

1 comentario para “Moacir Barbosa, el hombre que sufrió al fútbol”

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    Publicado por Tweets that mention Francisco Calvello | Moacir Barbosa, el hombre que sufrió al fútbol -- Topsy.com | Marzo 28, 2010, 7:25 pm

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