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	<title>Francisco Calvello &#187; Diario de viaje</title>
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	<description>Periodista  -  Journalist  -  Giornalista  -  الصحفي  -  记者</description>
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		<title>Diario de viaje IV: el frío de Munich y la vuelta a casa</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Apr 2010 07:07:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fran Calvello</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si alguna vez desea saber cómo se siente una media res dentro de un frigorífico, es sudamericano y está acostumbrado a una temperatura medianamente templada, debe viajar a Munich, Alemania, en febrero/marzo con una pequeña maleta de mano y un camperón. Al menos eso fue lo que por confiado me sucedió en la mejor experiencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si alguna vez desea saber cómo se siente una <a href="http://webs.sinectis.com.ar/~msecondi/Cortes%20y%20Partes%20de%20la%20Media%20Res_archivos/image005.jpg" target="_blank">media res</a> dentro de un frigorífico, es sudamericano y está acostumbrado a una temperatura medianamente templada, debe viajar a Munich, Alemania, en febrero/marzo con una pequeña maleta de mano y un camperón. Al menos eso fue lo que por confiado me sucedió en la mejor experiencia de todo el viaje: presenciar el silencio de un estadio repleto de alemanes por la victoria Argentina ante los locales en el gigantesco estadio Allianz Arena.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tusam" target="_blank">Juan José del Pozo</a>, inmortalizado como el gran <a href="http://www.lanacion.com.ar/archivo/anexos/fotos/83/36983.jpg" target="_blank">Tusam</a>, tenía razón: las cosas pueden fallar.  Y algo así pasó, aunque fuera dentro de lo previsto. <a href="http://www.francalvello.com/2010/03/30/diario-de-viaje-iii-barcelona-y-una-sorpresa-formentera/" target="_blank">Después de hacer en avión y barco la ruta Barcelona &#8211; Ibiza &#8211; Formentera &#8211; Ibiza &#8211; Barcelona &#8211; Madrid, en sólo 72 horas</a>, el 1 de marzo retorné a la capital española mientras entraba la noche. Fue una paliza viajera más. Aunque, hay que reconocerlo, peor sería ir de Ushuaia a La Quiaca en un <a href="http://www.pruebas.pieldetoro.net/web/fotos/fotospruebas/R-12sperfil.jpg" target="_blank">Renalt 12 &#8220;S&#8221;, modelo 75</a>, amarillo, chocado, sin aire, en la segunda quincena de enero.</p>
<div id="attachment_811" class="wp-caption alignleft" style="width: 413px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/24212_1395084039037_1290281777_1128469_1766938_n.jpg"><img class="size-full wp-image-811  " title="DESIERTA. A las 4:30 de la mañana, la Terminal 4 estaba desierta." src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/24212_1395084039037_1290281777_1128469_1766938_n.jpg" alt="" width="403" height="302" /></a><p class="wp-caption-text">DESIERTA. A las 4:30 de la mañana, la Terminal 4 estaba desierta.</p></div>
<p>Apenas llegado a Madrid, solamente me quedaban 12 horas para viajar otra vez. Me esperaba Munich, la tercera ciudad más grande de Alemania, después de Berlín y Hamburgo. Aunque agobiadísimo por el cansancio, en una ráfaga de un par de horas aproveché el departamento de un amigo para un necesario cambio de ropa y utilidades de la valija y salir a cenar con una amiga argentina. Lo malo de todo esto fue que no podría dormir plácidamente antes del vuelo, ya que despegaba a las 8, el primer Metro hacia el aeropuerto salía a las 6.05 y tenía 45 minutos hasta el destino. Por lo cual, decidí hacer la <a href="http://www.lahiguera.net/cinemania/actores/tom_hanks/fotos/543/tom_hanks.jpg" target="_blank">gran Tom Hanks</a> y quedarme en el aeropuerto a pasar la noche. Finalmente, después de ir a las corridas para no perder el último subte, llegué alrededor de las 2 de la madrugada en la formación que finalizaba el recorrido diario.</p>
<p><a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/archive/c/c5/20090312084701!Madrid_barajas_aeropuerto_terminal_t4.jpg" target="_blank">La terminal 4 del aeropuerto Madrid-Barajas</a> es una maravilla arquitectónica inmensa. Enorme en pleno día, cuando miles y miles de pasajeros pasan por ella, pero mucho más gigante resulta de noche, cuando está desierta y sólo quedan algunos pocos que pasan las horas ahí. Para que tomen conciencia de la magnitud del lugar, es tan grande que los carteles indicadores que te llevan hasta las puertas de embarque también informan cuánto tiempo tardarás en llegar caminando hasta el sector de puertas J, por ejemplo. Al ratito de arribar, mientras hurgaba, c<a href="http://4.bp.blogspot.com/_cmKZehC1fRI/SDkoTC-UA9I/AAAAAAAAAXA/fMcWAu4ctiE/s320/perros-policia-chaleco-antibalas.jpg" target="_blank">ual perro entrenado por la policía</a>, por una red wifi gratuita que  amenizara la noche y el tiempo de espera, observaba cómo trabajaban los operarios de refacciones, limpieza y demás cosas que resultan poco habituales de ver durante el día en una terminal aérea. <a href="http://www.ceppas.org/gajat/images/ranqueles.jpg" target="_blank">La red wifi <em>rodriguezsaádelpueblo</em> </a>jamás apareció y ante la imposibilidad de conciliar el sueño en un piso más duro que pan viejo, decidí ir a ver si los controles de seguridad estaban abiertos para asi acercame ya a la puerta de embarque e intentar dormir ahí. Eran las 4 de la mañana, y el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=7JlOsuVTA2g&amp;feature=related" target="_blank">grupo de policías del control de seguridad estaba en plena broma</a>. No era para menos, no había desde la medianoche ningún vuelo y el primero salía a las 7.30. Pero cuando pregunté si ya podía pasar, me lo permitieron sin problemas.</p>
<p>Luego de otro interminable control, busqué el área que correspondía a mi vuelo y como la <a href="http://www.television.com.ar/imgs/yodigo/lita.jpg" target="_blank">diva del ahorro Lita de Lázzari</a>, caminé, caminé y caminé, pero no buscando precios, sino la bendita puerta indicada en la tarjeta de embarque. No había absolutamente nadie por ningún lado. Al punto de que podía escuchar mis propios pasos y el sonido de las ruedas de la maleta de mano que se amplificaban por la magnitud del lugar.  Al séptimo minuto caminando, descansé. <a href="http://img403.imageshack.us/img403/6219/pic0048or7.jpg" target="_blank">Tirado en el suelo,</a> porque los asientos tenían <em>apoyabrazos,</em> lo cual hacía imposible realizar &#8220;una tiradita&#8221;, alcé la vista y lo encontré. Mágicamente apareció un tomacorriente salvador para conectar la notebook y una red wifi paga, pero wifi al fin. Maté un buen rato escribiendo y subiendo algunas cosas a este blog y me juré que trataría de dormir algo, lo que sea. Eran alrededor de las 5 y cerré los ojos hasta las 7, cuando empecé a escuchar muchas pisadas. Claro, la gente ya empezaba a llegar, por  eso decidí que lo mejor era prepararme para salir. Al rato nomás empezó el embarque, <a href="http://www.francalvello.com/2010/02/23/diario-de-viaje-ii-manchester-y-la-anecdota-inolvidable/" target="_blank">esta vez no había árabes a la vista</a>, pero si muchos ejecutivos: viajaban todos juntos a un congreso sobre no sé qué, en Alemania.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_812" class="wp-caption alignright" style="width: 570px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/DSCN4670.jpg"><img class="size-full wp-image-812  " title="MARIENPLATZ. La plaza central de Munich." src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/DSCN4670.jpg" alt="" width="560" height="420" /></a><p class="wp-caption-text">MARIENPLATZ. La plaza central de Munich.</p></div>
<p>Dos horas y media después, el 2 de marzo, llegué a suelo germano. Eran casi las 11, mientras bajaba del avión algo dormido, cuando entre la gente vi una boca que apuntaba hacia un costado y una maraña de algo parecido a pelo enrulado. No era Blas Armando Giunta. Resultó ser <a href="http://i.ytimg.com/vi/KZ7HMg5VD_o/0.jpg" target="_blank">Oscar <em>Cabezón</em> Ruggeri</a>, que solicitaba un taxi y llegaba a Munich por su cuenta buscando armar <a href="http://www.clarin.com/diario/2010/03/02/um/m-02150990.htm" target="_blank">un tole tole periodístico</a>. Mientras trataba de hacer foco en los indescifrables carteles escritos en alemán, los que estaban en inglés me llevaron hasta el tren que me depositaría en la estación Hauptbahnhof, la central de la ciudad. Pedí los tickets en inglés a una amable vendedora que me brindó dos: uno para moverme libremente por la ciudad y otro para la ida y vuelta al aeropuerto. En pleno tren, todo, absolutamente todo, estaba en germano. El inglés brillaba por su ausencia. Por intuición, llegué. Pero nada resultó más difícil que al arribar. Había decenas de salidas por todos lados, ningún cartel en la lengua universal y me di cuenta de que el idioma alemán es más complicado que estornudar con los ojos abiertos.</p>
<p>El <a href="http://www.booking.com/hotel/de/atlas-city.en.html" target="_blank">Atlas City Hotel, el cual reservé a través de Booking.com,</a> estaba a 5 cuadras nada más de la estación central. Decidí entonces, tomar una salida al azar para buscar la calle <em> </em><em>Paul</em>-<em>Heyse</em>-St. Apenas vi la luz exterior, una llovizna molesta me dio el primer indicio de que mi estadía no resultaría del todo cómoda. El frío ya se empezaba a sentir, pero resultaba normal y tolerable. Después de varias vueltas a la estación, y mucho tiempo perdido esperando a que el GPS sincronizara, de casualidad pude dar con la calle correcta y llegar al hotel. Otra vez, como en Inglaterra, mi sorpresa era total. Una cultura totalmente diferente, una ciudad extraña para alguien acostumbrado a otra forma de vida. Alojado ya en la habitación, y mientras sólo pensaba en descansar, recibo sorpresivamente un mail del presidente de World Eleven,  la empresa que organizaba el amistoso entre Alemania y Argentina, <a href="http://www.diarioshow.com/imgs_notas/2009/08/08/15928_104236_650x420.jpg" target="_blank">Guillermo Tofoni</a>, diciéndome que había problemas con mi acreditación porque había llegado fuera de tiempo <strong>(N de A: se envió en tiempo y forma antes de que cerrara el plazo, el viernes 26 de febrero)</strong>, pero que si pasaba por el hotel de la Selección, el glamoroso cinco estrellas Mandarin Hotel, podría solucionarlo. Así que allá fui, preocupado. Ya intuía que me iban a dormir con mi pase de prensa.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_819" class="wp-caption alignright" style="width: 387px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/02032010351.jpg"><img class="size-large wp-image-819  " title="HABLANDO DEL 10. Los diarios alemanes hicieron foco en el habano de Diego." src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/02032010351-768x1024.jpg" alt="" width="377" height="502" /></a><p class="wp-caption-text">HABLANDO DEL 10. Los diarios alemanes hicieron foco en el habano de Diego.</p></div>
<p>Apenas llegué, dos vallas, que contenían a la gente que esperaba a los jugadores, el micro de la Selección y tres gigantones de seguridad fueron el primer inconveniente. Poniendo cara de piedra me acerqué a la puerta e intenté pasar. Uno de los conserjes de la entrada me preguntó, con cara de pocos amigos, qué necesitaba. Le expliqué, en un inglés medio turbio por la ansiedad, que necesitaba mi pase de prensa y hablar con el señor Tofoni. Se fue a buscar lo que pedí: no estaba la acreditación y Tofoni tampoco, claro. A pesar del intenso frío y lluvia, mi temperatura empezaba a aumentar minuto a minuto. Ya en estado de calentura, le expliqué al conserje que me habían mandado un mail pidiéndome que me acercara. La respuesta fue nula. Mientras pensaba qué iba a hacer, por una ventana, vi a Tofoni en plena reunión hablando muy interesantemente con dos personajes. Decidí esperarlo afuera y al rato salió la Selección rumbo al entrenamiento. Barullo por todos lados, sobre todo con Maradona. Momento ideal que aproveché para armar algún video mientras algunos argentos presentes y descontrolados bajo la lluvia se acordaban de Pelé y los ingleses.</p>
<p style="text-align: justify;">La Selección se fue, pero yo seguía ahí, esperando. Al toque me encontré con el mismo argentino de Inglaterra, que me motivó a entrar de una al hotel. Y me mandé, nomás. De película. Un pianista tocaba una suave melodia mientras gente importante tomaba té. Ahí estaba Tofoni. Acto seguido, miré para la ventana que daba a la calle y logré observar a  <a href="http://img.youtube.com/vi/f74m6rZ1whM/0.jpg" target="_blank">Martín Arévalo, de TyC Sports,</a> que se iba caminando cómodamente con un tipo que le sostenía un paraguas para que no se mojara (?!!?!). Adentro, <a href="http://2.bp.blogspot.com/_SqLBazp2wKk/SkJHlwH-AVI/AAAAAAAAAxM/B5shitx-bGk/s320/gendler.jpg" target="_blank">Sergio Gendler</a>, de canal 13, hablaba vía celular para el programa de radio de Lalo Mir y parecía que estaba como en casa, porque no paraba de dar vueltas por todos lados. También <a href="http://wordrugby.files.wordpress.com/2008/08/raul-taquini.jpg" target="_blank">Raúl Taquini</a>, de ESPN. Pero, volvamos a lo importante, tenía que hablar con Tofoni. Por eso, les avisé a unas hermosas señoritas rubias que atendían la recepción, que no me pusieron ningún problema a la hora de esperar dentro del hotel.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras lo observaba de reojo y el pianista seguía tocando,<em> il capo</em> de la empresa organizadora del amistoso, continuaba hablando en inglés sin parar. Ya habían pasado 30 minutos de espera dentro del hotel y la cosa no parecía que fuera a cambiar demasiado. Bastante molesto, decidí pararme e interrumpirle la reunión, porque era estrictamente necesario. Tocadita de hombro izquierdo y un &#8220;Guillermo, soy Fran Calvello, usted me envió un correo por el tema de las acreditaciones&#8221;, fue mi presentación. Muy sorprendido, me respondió: &#8220;No hay problema, esperame unos minutos y lo vemos&#8221;. Mi cara cambió para bien. &#8220;¡Milagro! Lo voy a solucionar&#8221;, pensé. Me dispuse a esperar, pero esos minutos se transformaron en horas. Casi dos para ser exactos. Con ganas de  decir de todo, consideré seriamente en interrumpir nuevamente la reunión, exclamar insultos de todos los colores de forma amable y huir cual ring-raje. Pero decidí tomarmelo con soda y disfrutar del viaje. Muy caliente, me fui.  No cubriría el partido como prensa, pero intentaría verlo igual en el estadio. No era lo mismo, pero algo era.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_814" class="wp-caption alignleft" style="width: 413px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/24212_1395336245342_1290281777_1128841_7899066_n.jpg"><img class="size-full wp-image-814  " title="CALLES DE MUNICH. La lluvia y el frío, una constante." src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/24212_1395336245342_1290281777_1128841_7899066_n.jpg" alt="" width="403" height="302" /></a><p class="wp-caption-text">CALLES DE MUNICH. La lluvia y el frío, una constante.</p></div>
<p>Mi cansancio ya era notorio, necesitaba dormir. Eran alrededor de las 18 y estaba más cansado que <a href="http://gointosail.files.wordpress.com/2009/03/forrest-gump.jpg" target="_blank">Forrest Gump después de correr 3 años</a>. Aproveché para almorzar (sí, recién almorcé a esa hora) y caminé un poco para conocer. El frío cada vez era más crudo. A las 20, volví al hotel, previo paso por un supermercado en el que compré algo parecido a un alfajor de dudosa procedencia, y decidí que era momento de hibernar. Quise mirar la tele pero era inentendible. Como todo, claro.</p>
<p style="text-align: justify;">En la mañana del día 3 de marzo me propuse tres cosas: conseguir una entrada, viajar al campo de concentración de Dachau y conocer el Olympiapark, sede de los Juegos Olímpicos de 1972.  Al igual que en Manchester, bajé a desayunar bien temprano, pero esta vez rodeado de alemanes, algún inglés y chicos/as italianos de algúna escuela, que estaban de viaje por ahí. La sensación de escuchar una mezcla de idiomas, fue extraña, muy extraña.</p>
<p>Inmediatamente después de conocer el <a href="http://www.panos.at/D/200403271153_MOS-Marienplatz(x600)s.jpg" target="_blank">centro de la ciudad y la Marienplatz,</a> volé en subte para el estadio Allianz Arena, casa del Bayern Munich y Munich 1860. A primera vista quedé perplejo, parecía una gigantesca nube en tierra. Cuanto más me acercaba, más grande se hacía. Finalmente, conseguí una entrada, saladita, pero si perdía la oportunidad de estar ahí lo iba a lamentar. Eran las 12 y el partido comenzaba a las 20.45. Decidí volver hacia el centro y partir para conocer el triste <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Campo_de_concentraci%C3%B3n_de_Dachau" target="_blank">campo de concentración de Dachau, el primer centro de exterminio nazi</a>. Mientras, en pleno viaje de retorno, c<a href="http://www.francalvello.com/2010/03/13/el-subte-de-munich-y-la-estacion-del-amor/" target="_blank">onocí a Garching, la estación del amor (?)</a>, que días atrás ilustró uno de los posts de este blog. Motivado por la posibilidad de ver parte de la historia alemana, ingresé a la estación de tren buscando cómo llegar a las afueras de la ciudad, donde se encuentra Dachau. Eran más de las 13 y, entre tanto cartel en alemán, me llevé la triste noticia de que debía tomar un tren y un colectivo,  lo cual me llevaría más de una hora y media para llegar. Tres horas entre la ida y la vuelta a lo cual había que sumar unas dos horas de visita. Y encima me faltaba el OlympiaPark. Tristemente tuve que desistir. Hubiera sido algo groso, pero, además, al estar todo en alemán el transporte era muy confuso, había riesgo hasta de perderme y tenía que volver a tiempo. Decidí, entonces, dejarlo para mi próximo viaje y conocer el predio de los Juegos Olímpicos de 1972, donde el nadador estadounidense Mark Spitz batió récords mundiales en cada uno de sus 7 oros, hito superado en Beijing 2008 por su compatriota Michael Phelps; y sucedió el<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_M%C3%BAnich" target="_blank"> atentado terrorista que causó la muerte de once atletas israelíes.</a> Increíble y gigantesco lugar, que, además de la Villa Olímpica, cuenta también con el Olympiastadion, sede de la final de la Copa del Mundo de 1974, entre la histórica naranja mecánica,  Holanda, y la Alemania de Franz Beckenbauer.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_815" class="wp-caption aligncenter" style="width: 584px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/DSCN4636.jpg"><img class="size-large wp-image-815   " title="OLYMPIASTADION. El estadio Olímpico de Munich, sede de la final de la Copa Mundial 1974" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/DSCN4636-1024x768.jpg" alt="" width="574" height="430" /></a><p class="wp-caption-text">OLYMPIASTADION. El estadio Olímpico de Munich, sede de la final de la Copa Mundial 1974</p></div>
<p>Luego de un par de horas recorriendo el OlyimpiaPark,  la temperatura empezó a bajar y bajar y ya rondaba el 0º o el -1º. La vuelta al hotel era inminente. Faltaban 3 horas para el partido. En la habitación aproveché para colgar algunos videos al blog y prepararme. No sabía que terminaría como una media res en el helado depósito de un frigorífico, pero igual me abrigué completamente. De mi valija de mano, no quedó nada. Pantalón, camiseta térmica, camisa, suéter, bufanda, campera, camperón: me puse todo. Como gran estratega de guerra, y por la experiencia adquirida en las otras ciudades europeas, supuse que la clave estaba en los pies, donde ya había sufrido el frío. Por lo cual, y como iba a estar durante 2 horas en un espacio abierto, decidí armarme para la batalla. Pies vendados con papel, tres pares de medias y para rematarla, ¡<a href="http://img258.imageshack.us/img258/215/ziplocxs3.jpg" target="_blank">dos bolsas impermeables Ziploc!</a> Estaba seguro de que el frío no me ganaría. Gran error.</p>
<p>A pesar de que caminaba algo parecido a un astronauta, el frío no pasaba. Partí entonces, en taxi, para el Allianz Arena en una Munich que ya se había tornado oscura por la noche. Al arribar, un increíble luz blanca iluminaba toda la parte exterior del estadio. Totalmente extasiado, busqué ingresar para verlo por dentro. Faltaban 15 minutos para el inicio. Mientras caminaba para donde correspondía mi asiento, una señorita me habló en alemán y me entregó una revista al estilo El Gráfico. Primera sorpresa. Le pregunté cuánto debía pagar, me respondió que era gratis. Celebré, pero sólo entendería las imágenes.</p>
<div id="attachment_816" class="wp-caption alignleft" style="width: 512px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/03032010429.jpg"><img class="size-large wp-image-816    " title="PARTIDO. Leo Messi y Verón, en pleno partido." src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/03032010429-1024x768.jpg" alt="" width="502" height="377" /></a><p class="wp-caption-text">PARTIDO. Leo Messi y Verón, en pleno partido.</p></div>
<p>El frío seguía siendo soportable cuando ingresé y vi la inmensidad del interior. Era un estadio repleto de alemanes y un puñado de argentinos. Me tocó sentarme en una zona donde había sólo 2 argentinos y estaban en la otra punta de la fila. Salieron los equipos, las caras adornaron las pantallas gigantes y al aparecer Maradona el estadio estalló: Diego sigue siendo el dios del fútbol. Me sentía como en el Mundial. La temperatura corporal venía bastante bien, pero al arrancar el partido la cosa se fue tornando más y más fría. Cada vez se aguantaba un poco menos y mi arma secreta bien custodiada, los pies, empezaba a flaquear. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=dqoIea_lk8k&amp;hd=1" target="_blank">Llegó el gol del Pipita Higuaín</a>, lo grité descontroladamente sin medir consecuencias, les recuerdo que estaba rodeadísimo de alemanes, pero nadie me dijo absolutamente nada: segunda sorpresa. Por el gol, mi temperatura creció por unos minutos. El primer tiempo, lo aguanté. El segundo, lo sufrí.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el árbitro marco el final de la primera parte, salí disparado a comprar algo. Tenía más <a href="http://www.labellea.com/files/2809-135466-imagen350/chavo-del-ocho.jpg" target="_blank">hambre que el Chavo del 8.</a> Otra vez, solamente estaba todo en alemán. Sólo se entendía la palabra Nuggets y Frites, así que eso fue lo que pedí. Una curiosidad: no podés pagar en efectivo en las cajas, sino que tenés que comprar una tarjeta, al mejor estilo SACOA, para abonar con crédito cargado previamente.  Aproveché para comer algo y aliviar la temperatura. La cosa estaba más llevadera pero ni con guantes paliaba el frío. Ya daba por hecho que se había sorteado un resfriado, de los buenos, y yo tenía todos los números.</p>
<p>Al arrancar el segundo tiempo, la cosa se tornó peor. Movía las piernas incansablemente buscando algo de calor. Pensaba que no podía ser. Me sentía Robocop con toda la ropa que tenía, me estaba muriendo de frío y los alemanes estaban con una remera y apenas una campera. &#8220;¿¡Cómo puede ser!?&#8221;, bramé. Aguanté 30 minutos, hasta que vi al salvador. Un hombre se dirigía a su asiento con un gigantesco vaso de café. Lo busqué y le pregunté dónde lo había comprado, pero no hablaba inglés. Así que, mientras miraba el partido de reojo, averiguaba dónde comprar. No había por ningún lado. Vendían todo, menos café. No estaba <a href="http://www.welcomeargentina.com/futbol/galeria/el-cocacolero.jpg" target="_blank">el cocacolero</a>, sino el birrero y los alemanes no paraban de tomar y tomar cerveza.  Hasta que lo encontré. Escondido en un rincón, había un puestito cafetero. Quedaban menos de 5 minutos para el final y me pedí el café más grande del mundo, cuando ya estaba empezando a temblar. Miraba a los alemanes y seguía sorprendido, estaban acostumbradísimos. Mientras me servían el café, el &#8220;ole&#8221; empezó a bajar de las pocas gargantas argentinas presentes, incluída la mia. Argentina se le plantaba a Alemania y le tocaba la pelota en su casa. Placer. Me acerqué a mirar lo que restaba del partido y observaba las caras de los aficionados alemanes. Estaban indignados. Argentina se defendía con autoridad y salía de contra, aunque terminaría ganando el partido manejando la pelota en los últimos minutos. Algo me dijo en ese momento que en el Mundial la cosa podría llegar a funcionar. Al ratito, el árbitro marcó el final, la gente aplaudió y yo, con el pecho infladísimo de orgullo y mi bufanda con los colores argentinos, salí rapidísimo en búsqueda del subte para volver al hotel con lo poco que quedaba de mi café salvador en la mano. No habían pasado ni 10 minutos de mi pedido cafetero y el líquido ya estaba ¡helado!</p>
<div id="attachment_820" class="wp-caption aligncenter" style="width: 570px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/allianz.jpg"><img class="size-full wp-image-820  " title="allianz" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/04/allianz.jpg" alt="" width="560" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">ALLIANZ ARENA. El estadio, iluminado en plena noche.</p></div>
<p>Viajar en el subte de regreso fue una vivencia que en Argentina no sé cómo hubiera resultado. Mientras seguía congelado, aunque tolerándolo, viajé en una formación repleta de alemanes, apretado como si viajara en el Sarmiento a las 8 de la mañana, con una bufanda argentina. Nuevamente, nadie me dijo absolutamente nada. ¿Por qué  en Argentina resulta tan difícil entender que el fútbol es solamente un deporte y una diversión? Al momento de llegar a la estación, ocurrió una nueva sorpresa. Era casi la medianoche y había muy poca gente en las calles. Mientras caminaba rumbo al hotel, el semáforo peatonal se puso en rojo pero no venía absolutamente nadie a 1km a la redonda. A mi lado había dos personas y un ciclista, que frenaron automáticamente. Repito: no había nadie, pero respetaron el semáforo. Por inercia, y por educación, también lo hice. Me quedé con la boca abierta. A esa altura, gracias a la apretada del subte, idéntica a la de un tren rumbo a Plaza Miserere, mi temperatura corporal se había normalizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasé la última noche en el hotel y a las 12 del mediodía partí rumbo al aeropuerto. Se terminaba mi recorrido por Alemania. Ya no estaba Ruggeri, sino el padre del <em>Pipita</em> Higuaín y la familia. Dos horas y media más tarde pisé otra vez Madrid. Las ganas de volver a Buenos Aires crecían cada vez más. Solamente me faltaba tomarme un avión, de los cuales ya no quería saber absolutamente nada. Fueron momentos en los que aproveché para saludar a mis amigos argentinos y españoles y agarrar mis valijas. A las 23:55 salía el vuelo UX 041 de Air Europa rumbo al aeropuerto  de Ezeiza. Me calcé traje y corbata y a las 20.30 fui al aeropuerto con un amigo cordobés. Las horas pasaron enseguida. Hubo un abrazo y le dije hasta luego a mi segunda casa, Madrid. Lo más importante ya lo había conseguido. No fue teoría, ni conceptos. Se llama experiencia y no está en los libros. El primer paso había sido dado: Francisco Calvello, bienvenido al mundo real del periodismo.</p>
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		<title>Diario de viaje III: Barcelona y Formentera, la vecina de Ibiza</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 02:33:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fran Calvello</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, dijo alguna vez el ex presidente y sufrido futbolero Juan Domingo Perón. Haciendo uso de mi argentinidad y de algo que nos caracteriza, que no es vender humo, sino la amistad; en pleno viaje periodístico 2010 surgió un imprevisto. Un amigo argentino al que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">“Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, dijo alguna vez el ex presidente y sufrido futbolero Juan Domingo Perón. Haciendo uso de mi argentinidad y de algo que nos caracteriza, que no es vender humo, sino la amistad; en pleno viaje periodístico 2010 surgió un imprevisto. Un amigo argentino al que no veía hacía más de dos años y que conocí en mi <a href="http://photos-a.ak.fbcdn.net/photos-ak-snc1/v1308/179/44/1290281777/n1290281777_211880_6855.jpg" target="_blank">época de </a><em><a href="http://photos-a.ak.fbcdn.net/photos-ak-snc1/v1308/179/44/1290281777/n1290281777_211880_6855.jpg" target="_blank">futbolista</a></em><a href="http://photos-a.ak.fbcdn.net/photos-ak-snc1/v1308/179/44/1290281777/n1290281777_211880_6855.jpg" target="_blank">, o algo así, en 2007</a>, cuando en soledad vivía en Madrid y el periodismo era algo lejano, no podría venir a la capital española a visitarme por inconvenientes con su actual club y las fechas de descanso. Gran problema. ¿Por qué?</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<div class="mceTemp" style="text-align: justify;">
<dl id="attachment_669" class="wp-caption alignleft" style="width: 412px;">
<dt class="wp-caption-dt"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/26022010289.jpg"><img class="size-large wp-image-669   " title="26022010289" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/26022010289-1024x768.jpg" alt="EL PRAT. Panorama del arribo a Barcelona" width="402" height="302" /></a></dt>
<dd class="wp-caption-dd">EL PRAT. Panorama del arribo al aeropuerto de Barcelona.</dd>
</dl>
</div>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Cuando nació en mi cabeza la posibilidad de realizar el viaje periodístico más loco del mundo, hasta el momento, léase caravana de entrevistas, partidos, estadios y demás actividades en 23 días, 11 aviones y 3 países, todo estaba planeado cronológicamente con la precisión de un reloj suizo de segunda selección. Vale aclarar que nada hubiera sido posible sin la inmensidad de oportunidades que te brinda internet. Asatej, Edreams, Spanair, Iberia, Vueling, Ryanair e Easyjet, entre otras, fueron algunas de las empresas que, mediante sus sitios web, me dieron una gigantesca mano a la hora de armar la interminable hoja de ruta. Mención aparte para el magnánimo y fantástico <a href="http://www.booking.com" target="_blank">Booking.com</a>, responsable absoluto del éxito de toda reserva hotelera realizada en Inglaterra, Alemania y algunas ciudades Españolas. Debo decir que no tuve ni un solo inconveniente con el hospedaje y todo lo realicé a través de varios clicks.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, haberme vuelto de repente increíblemente organizado y <a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/Sledge-hammer.jpg" target="_blank">tener todo controlado a lo Martillo Hammer</a>, me dejaba un ínfimo margen de error para algún imprevisto. El viaje sería aprovechado al máximo, pero, ¿qué paso? Dígalo sin miedo, querido lector. Efectivamente, aparecieron los pequeños grandes inconvenientes. El primero, en Manchester. Una demora de 4 horas adentro del avión (había calculado un promedio de un posible retraso de 2) rumbo a Alicante por una tormenta de nieve, mientras me encontraba acorralado por no menos de <a href="http://www.root-1.co.il/Media%20files/muslims.jpg" target="_blank">30 </a><em><a href="http://www.root-1.co.il/Media%20files/muslims.jpg" target="_blank">dobles de riesgo</a></em><a href="http://www.root-1.co.il/Media%20files/muslims.jpg" target="_blank"> del querido Osama Bin Laden</a> a mi alrededor. Aunque, <a href="http://www.francalvello.com/2010/02/23/diario-de-viaje-ii-manchester-y-la-anecdota-inolvidable/" target="_blank">como aclaré en mi diario II</a>, todo resultó bien y sólo fueron prejuicios tontos sobre quienes terminaron siendo mis simpáticos amigos Pakistaníes, que iban rumbo a una festichola islámica en Fez, Marruecos. La historia, quienes leyeron mi post previo, ya la conocen: perdí el retorno a la capital, cuando debía estar en el Santiago Bernabéu a las 20 para cubrir el partido del Madrid contra Villarreal. Eran las 14 y todavía estaba en Alicante. Un boleto de avión de último momento costaba más caro que el marfil pero, finalmente, una gran amiga alicantina, <a href="http://www.renfe.es" target="_blank">azafata de los trenes españoles</a>, me salvó consiguiendo de la galera un ticket rumbo a la capital que estaban, supuestamente, ¡todos agotados! Cuatro horas más tarde llegué a la ciudad y de la estación rajé directo al estadio, con el nivel de cansancio <a href="http://fatherjoe.files.wordpress.com/2006/05/kidshoe.jpg" target="_blank">de un participante del Iron Man</a> o de un joven saturado por el nivel de asado en sangre de un domingo por la tarde previo a una tiradita al césped.</p>
<p style="text-align: justify;">Retornando al tema inicial, ya más tranquilo en Madrid, recibo la llamada de mi amigo incitándome a visitarlo. ¿Cuándo? Si no tenía un día libre. Malabareando, finalmente de 3 días previstos en Barcelona, pasé a 2 y terminé yendo de la Ciudad Condal a Ibiza y de ahí en un movedizo barco a Formentera, donde vive y juega <a href="http://photos-d.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc3/hs183.snc3/19041_1299222594568_1050507010_914192_8196525_n.jpg" target="_blank">mi amigo Román Charriol</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_671" class="wp-caption alignright" style="width: 386px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/27022010312.jpg"><img class="size-large wp-image-671  " title="27022010312" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/27022010312-767x1024.jpg" alt="CASA DE MILÁ. La última obra civil de Gaudí" width="376" height="502" /></a><p class="wp-caption-text">CASA DE MILÁ. La última obra civil de Gaudí</p></div>
<p>Permítanme comentarles que Barcelona es una fantástica ciudad, salvo que no entendí absolutamente nada del catalán. Si bien la gente, si necesitás, te hablá en castellano, es otro país. Los carteles en la city, la información del subte, aeropuerto y demás, están en el idioma del lugar. Siempre había recibido comentarios de cómo era la situación en Cataluña, pero visitarla fue, al menos, chocante. Sin embargo, no puedo negar que es una ciudad impresionante. Llegué allá con dos objetivos. El primero, entrevistar a Mauro Icardi, un pibe argentino con pizcas de acento español, que juega desde hace 2 años en los juveniles del Barça, después de meter más de 400 goles en el <a href="http://www.udvecindario.es/" target="_blank">Unión Deportiva Vecindario</a>, un humilde club de las Islas Canarias, donde emigró con toda su familia luego de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_de_diciembre_de_2001_en_Argentina" target="_blank">grave crisis de 2001</a>. Y el segundo, acreditarme como prensa en el Barcelona vs. Málaga. La entrevista resultó exitosa, hoy está en proceso de edición y en algunos días aparecera por el blog. En tanto, lo de entrar como prensa al Camp Nou se complicó bastante por el plazo de cierre de acreditaciones. No hubo caso, por más que intentamos hablar y usar algún artilugio argento. Finalmente, <a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/27022010335.jpg" target="_blank">logré entrar, aunque lejos del área de prensa.</a></p>
<p style="text-align: justify;">El paso por Barcelona, y por el barrio de Gràcia, donde me hospedé en la interesante r<a href="http://www.residenciaerasmusgracia.com/" target="_blank">esidencia estudiantil Erasmus Gràcia</a>, me permitió conocer el <a href="http://www.francalvello.com/2010/03/01/barcelona-ciudad-del-bicing/" target="_blank">Bicing y ver la revolución que genera la bici en la capital catalana</a>.  Además, encontrando redes wifi por la calle hice algunas <a href="http://qik.com/francalvello" target="_blank">transmisiones en vivo</a> a través del celular y un software totalmente delirante llamado QIK, que permite usar la cámara del teléfono y la red de internet para transmitir en vivo estés donde estés. Sé muy bien que sólo 4 o 5 personas lo vieron, pero resultó totalmente fantástico. Algo así como un móvil televisivo, salvando las distancias, claro, en un pequeño aparatito.</p>
<p style="text-align: justify;">El amanecer del tercer día, me encontró tomándome el Aerobús hacia el aeropuerto de El Prat para embarcar rumbo a Ibiza, escala aérea final de mi viaje a la vecina isla de Formentera.  Más allá del emotivo encuentro con uno de los grandes amigos que me dio el fútbol, conocer la tan marketinera isla me generaba ilusión.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de pasar los interminables controles de seguridad, me subí al avión y al ratito llegué a la isla de Gilligan más caravanera de Europa. En verano, claro. Porque en invierno hay menos gente que en <a href="http://www.liveargentina.com/Argentina/ProvinciaBuenosAires/LasToninas/BsAsLasToninas.jpg" target="_blank">Las Toninas en julio</a>. Y si en Ibiza la situación era tal que había un McDonalds y un Burger King, y los dos estaban cerrados, imagínense en su vecina más pequeña: Formentera.</p>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_672" class="wp-caption alignleft" style="width: 411px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/fotoibiza.jpg"><img class="size-large wp-image-672   " title="FORMENTERA" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/fotoibiza-1024x730.jpg" alt="" width="401" height="286" /></a><p class="wp-caption-text">ATARDECER EN FORMENTERA. El autor de este blog y su amigo Roman Charriol.</p></div>
<p>Si alguna vez se subió al <a href="http://weblogs.clarin.com/retrovisor/archives/samba.jpg" target="_blank">tan famoso juego Samba</a>, para llegar este pequeño lugar hay que subirse a un barco que se mueve casi idénticamente. Así que si es de vómito fácil, no se lo recomiendo. Cuarenta minutos luego de embarcar, arribé al tan mencionado lugar. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Formentera" target="_blank">Formentera</a> es un paraíso que forma parte del archipiélago balear y tiene menos de 10.000 habitantes. Claro, al igual que Ibiza, explota en verano, cuando se llena de ricachones de todas partes del mundo. Para que se den una idea, un departamentito tranqui, monoambiente, cuesta alrededor de 150/200 euros por día en plena temporada. En los últimos años pasaron <a href="http://www.hola.com/viajes/rutas/viajesensueno/2008/08/08/15382_formentera_2C_la_.html?pagina=1&amp;tipo_bloque=cuerpo" target="_blank">Kate Moss, Leonardo Di Caprio, Andresito Iniesta y la lista continúa</a>. Eso sí, no puedo dar fe de absoltumente nada porque yo fui en invierno, y si bien es paradisíaca (con todo eso del agua súper cristalina y los pececitos jugando un coca-cola ahí abajo), durante horas fui testigo de la tristeza de no ver a nadie por la calle. Bah, calle, son pequeños pueblitos separados a los que tenes que ir en algún vehículo, caso contrario tardás más que sacar el <a href="http://www.clarin.com/diario/2009/12/02/um/m-02053396.htm" target="_blank">pasaporte y cédula en Azopardo 620</a>. De todas formas, vuelvo a repetir: en verano, el paraíso. En invierno, te morís de embole. Pero si algún día, estimado lector, se gana el <a href="http://www.monografias.com/trabajos65/camaras-ocultas/camaras-ocultas_image019.jpg" target="_blank">TeleKino</a> o el Loto, no dude en visitar Formentera.</p>
<div id="attachment_678" class="wp-caption aligncenter" style="width: 500px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/formentera.jpg"><img class="size-full wp-image-678 " title="formentera" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/03/formentera.jpg" alt="" width="490" height="368" /></a><p class="wp-caption-text">FORMENTERA. Panorámica de una isla paradisíaca.</p></div>
<p style="text-align: justify;">Fueron nada más que veinticuatro horas, pero que valieron mucho más por la alegría de visitar a un amigo. Ya por la mañana, otra vez el samba isleño y pasar el insoportable control de seguridad aéreo que me tocó rumbo a Barcelona. En la ciudad donde la rompe Leo Messi tuve que esperar un par de horitas y otra vez a volar. Llegué a Madrid a las 19, pero todavía faltaba más. Al día siguiente tocaría volver a subirme a un avión para comenzar el último tramo de mi aventura periodística europea. Sería en la ciudad en la que más sufrí el frío en toda mi vida. En la ciudad donde la gente no cruza si el semáforo no la habilita por más que no haya absolutamente ningún auto. Fue en Munich, Alemania, capital de la cerveza. Ahí, donde ví a un estadio repleto de alemanes quedarse calladito cuando <a href="http://www.youtube.com/watch?v=z-ZW6rOpm7E" target="_blank">Gonzalo Higuaín la mandó adentro</a> en una heladísima noche germana.</p>
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		<title>Diario de viaje II: Manchester y la anécdota inolvidable</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 00:43:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fran Calvello</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si alguien conoce algo que les guste más a los ingleses que el fútbol y la cerveza, lo invito a que me escriba un correo electrónico para avisarme dónde puedo ver esa excepción. Es un hábito irremplazable, cuando cae la tarde, ir al bar a tomar algo. Bah, convengamos que ese &#8220;algo&#8221; son unas cuantas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si alguien conoce algo que les guste más a los ingleses que el fútbol y la cerveza, lo invito a que me escriba un correo electrónico para avisarme dónde puedo ver esa excepción. Es un hábito irremplazable, cuando cae la tarde, ir al bar a tomar algo. Bah, convengamos que ese &#8220;algo&#8221; son unas cuantas copas que terminan alegrando a nuestros estimados británicos que, en ocasiones, se ponen un poco violentos. La de <em>copetear</em>, es una situación que no conoce de sexo ni religión. Casi todos viven dentro de esta rueda que empieza a girar después de las 18, cuando arranca la movida &#8220;nocturna&#8221; y ya el día se empieza a despedir.</p>
<div id="attachment_294" class="wp-caption alignleft" style="width: 346px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/DSCN4308.jpg"><img class="size-full wp-image-294  " title="Manchester" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/DSCN4308.jpg" alt="" width="336" height="252" /></a><p class="wp-caption-text">MANCHESTER. Panorama de la ciudad.</p></div>
<p>¿Y el sol? Gran pregunta, amigo mío. Ahí está, oculto. Desde que llegué, el jueves 18,  el clima fue de lo peor. Aunque ya estaba avisado, y creo que casi todos saben que en el Reino Unido lo más probable es que llueva todo el tiempo o esté nublado. Y así fue, alrededor de 0º, cielo gris y mucha gente en las calles, fueron los íconos de mi estancia en Manchester. Aunque hubo un rato mágico, cuando cual Teletubbie festejé la aparición repentina de rayos ultravioleta.</p>
<p>A la ida, el vuelo de Madrid hacia Alicante fue de lo más tranquilo. Ya en la conexión hacia Manchester, la cosa se tornó extraña, por la sencilla razón de que había muy pocos hispanoparlantes en el vuelo de Easyjet rumbo a tierras inglesas. De todas formas, resultó una experiencia única. Tan única como llegar, comprar los tickets del tren para el centro de la ciudad y desayunarte con la mala onda de la vendedora de tickets. &#8220;Mala suerte, tendrá un mal día&#8221;, bramé. Pero no, al otro día volví a lo mismo y hubo la misma respuesta de parte de otra agente de ventas. Empecé a pensar: &#8220;¿Será que les molesta mi tono de inglés? ¿No se entiende lo que hablo? En fin, da igual, conseguí el pasaje en tren, pero mi estadía en la ciudad en la que el ex jugador francés Eric Cantona es ídolo, me llevó a no parar ni un segundo.</p>
<p>Gracias al glorioso Booking.com había averiguado hotel y reservado, así que sólo hubo que encontrar el hotel de la calle 55 Piccadilly, poner cara de serio y decir : &#8220;Hello, I have a reservation&#8221;,  y listo. La habitación 110, con un baño casi igual de grande que la habitación, me recibió cansado en mi aventura manchesteriana.</p>
<div id="attachment_296" class="wp-caption aligncenter" style="width: 614px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/23743_1383402427004_1290281777_1097888_200312_n.jpg"><img class="size-full wp-image-296" title="23743_1383402427004_1290281777_1097888_200312_n" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/23743_1383402427004_1290281777_1097888_200312_n.jpg" alt="" width="604" height="328" /></a><p class="wp-caption-text">PARA ARRIBA. De repente, apareció el sol.</p></div>
<p>Entre tanta vuelta que fui dando, que con el correr de los días iré posteando acá, logramos meternos en el Old Trafford, conocerlo por dentro, hablar con la gente y darme una vuelta por el City of Manchester. En todos lados, el denominador común fue la estrella argentina Carlos Tevez, del que pudimos ver una inmensa cantidad de merchandising que también aparecerá por estos lugares en algunos días.</p>
<p>Si bien en mi estancia la estaba remando como si fuera un especialista olímpico, la aparición de otro argentino fue como un centro de Guillermo a Palermo: un golazo. Además, me permitió conocer diversos personajes, entre italianos, ingleses y españoles, que le aportarán color del bueno a este blog.</p>
<div id="attachment_298" class="wp-caption alignright" style="width: 440px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/calles.jpg"><img class="size-large wp-image-298   " title="calles" src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/calles-1024x701.jpg" alt="" width="430" height="295" /></a><p class="wp-caption-text">CALLES. Por las calles de Manchester.</p></div>
<p>Sin embargo, lo peor o lo mejor, según como usted lo considere, sucedió al retorno a España. Seguramente, el día previo a volar, usted que lee esto en algún momento  hizo lo mismo que yo y dijo: &#8220;Bueno, mejor no duermo a la noche y me pego una dormida importante en el vuelo. Es ideal&#8221;. Error, grave error. El domingo 21, a las 4 de la mañana, partí en tren rumbo al Aeropuerto para tomar el vuelo de EasyJet que me depositaría en Alicante. Al rato de llegar a la terminal aérea, una tormenta de nieve empezó a sacudir a la tierra inglesa. No le di demasiada importancia porque desde la parte de check In nos dijeron que estaba todo bien.</p>
<p>6.35 hora local. Subo al avión rodeado de jóvenes, gente inglesa del estilo Colorado Mac Allister y algún que otro español que retornaba a su patria. Supuestamente quedaban 10 minutos para despegar, pero la tormenta era fuertísima y, además, había tiempo para la anécdota inolvidable. Rapidamente, al rato de subir al nevado avión, me elegí un asiento con ventanilla porque el vuelo era corto (en vuelos largos, CLARAMENTE, elijo pasillo) y me preparé para despegar, cuando, de un momento a otro, entró al avión en caravana un contingente de más de 30 personas. Es decir, lo más normal del mundo, si no fuera por la particularidad de que los 30 eran lo más parecido que nunca había visto en mi vida al <em>il signore</em> Osama Bin Laden. &#8220;Acá volamos todos, y no precisamente en avión&#8221;, fue mi primer pensamiento, y atiné a mirar los dos asientos libres de mi lado. No paraban de entrar con sus túnicas y mujeres tapadas hasta los ojos. Respiré profundo, me lo tomé con soda y al rato estaba rodeado en mis asientos contiguos, delanteros y traseros, de gente que usa la barba casi hasta la cintura.</p>
<p>Aunque lo peor no fue eso, sino que el vuelo se demoró 4 horas, las cuales pasé dentro del avión nervioso porque perdía la conexión a Madrid, y escuchando hablar eufóricamente en árabe a mis vecinos de asiento que, de un momento a otro, como quien no quiere la cosa, me esbozaron una pregunta en inglés: &#8220;¿Are you Christian?&#8221; Más pálido y nervioso porque me habían hablado, empecé a charlar como buen argentino y a importarme muy poco todo lo que sucediera. No había nada que perder.</p>
<p>Al final, no pasó nada, sólo fueron prejuicios tontos que quedaron en anécdota, aunque lo desastrozo fue el tiempo que demoré en llegar y que desembocó en la pérdida del vuelo de Ryanair a Madrid. En tanto, mis amigos musulmanes se enteraron de mi bronca por perder el vuelo y me empezaron a consolar regalándome un paquete de Lays clásicas que tenían por ahí (?). Al rato nomás salió mi instinto periodístico y empecé a preguntarles: resulta que se iban a una especie de retiro espiritual en Fez, Marruecos, y por eso iban todos juntos. Ah! y cuando otro se enteró de que yo era argentino, hizo la gran turista: &#8220;Maradona, eh!&#8221; &#8220;Gabriel Batistuta&#8221; &#8220;Fúuullkbol&#8221;. A lo cual respondí con una sonrisa picaresca.</p>
<p>14.00 hora española. Finalmente llegamos a Alicante y no tenía cómo volver a Madrid. Me salvó una grosa amiga española que me consiguió un ticket de tren que me permitió llegar, aunque totalmente destruido, una hora antes de que arrancara la goleada Real Madrid vs. Villarreal. Mención aparte al área de prensa merengue. Comodidad total. Aplausos para ellos.</p>
<p>Fue un grosso viaje con la mejor anécdota que viví en años. Si ya era raro viajar a otra tierra TOTALMENTE diferente a la nuestra, escuchar hablar en árabe, olfatear el olor algo rancio que varios de ellos emanaban y terminar hablando de fútbol e historia resultó una experiencia de lo más loco que existe y que valió sumamente la pena.</p>
<p>Y, sí. Todo gracias al periodismo&#8230;</p>
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		<title>Diario de viaje I: de Ezeiza a Madrid</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Feb 2010 02:40:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fran Calvello</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Por el mundo]]></category>
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		<description><![CDATA[Si bien en el verano resulta casi inevitable no engriparse, gracias a tener que entrar y salir constantemente de lugares donde se pasa del calor extremo al frío salvador del aire acondicionado, desplazarse en un día caluroso por los pasillos del aeropuerto Ministro Pistarini rumbo a la puerta de embarque del avión, con una valija [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si bien en el verano resulta casi inevitable no engriparse, gracias a tener que entrar y salir constantemente de lugares donde se pasa del calor extremo al frío salvador del aire acondicionado, desplazarse en un día caluroso por los pasillos del aeropuerto Ministro Pistarini rumbo a la puerta de embarque del avión, con una valija de mano, un bolso portanotebook armado hasta los dientes, una bolsa con cuatro libros y un camperón, no tiene comparación: hace que transpires más que jugar un picado a las cuatro de la tarde en una canchita con techo de chapa de Santiago del Estero.</p>
<p>¿Qué es lo que pasa, entonces? Sucede, que cuando creés haber visto la luz y dejaste atrás manoseos de ¿seguridad? aeroportuaria (que despachaban con una velocidad supersónica a todos), y a la dama encargada de sellarte el pasaporte, vas a la puerta mirando el reloj constantemente, te acercás y pensás, transpirado por todo el trajeteo: &#8220;Ya está. Ahora llego al avión y me relajo&#8221;. Pero no, llegás y el aire acondicionado pega más fuerte que piña de Mike Tyson, que, dicho sea de paso, también apareció en parte de las casi 12 horas de vuelo. Entonces, todo el calor que podías llegar a tener se extingue, pero pasás a temblequear, carraspear, y todos otros verbos terminados en ar. Por suerte, al rato lo regulan y bajan las revoluciones, del aire y las personales.</p>
<div id="attachment_109" class="wp-caption aligncenter" style="width: 665px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/11022010057.jpg"><img class="size-large wp-image-109  " title="LLEGAMOS ADENTRO, POR FIN. El Airbus A330 de Air Europa." src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/11022010057-1024x768.jpg" alt="" width="655" height="491" /></a><p class="wp-caption-text">LLEGAMOS ADENTRO, POR FIN. El Airbus A330 de Air Europa.</p></div>
<p>El momento de tener que subir al avión, después de la sonrisa <em>Colgate</em> de bienvenida de las azafatas, e intentar ubicar el asiento con las valijas de mano transportadas a través de un minúsculo pasillo, es, imagínese estimado lector, como circular por la General Paz  y que un auto, de esos con conductores molestos, se lo quiera sacar de encima haciéndole luces. No hay otra. Siempre pasa lo mismo. Están ahí, al acecho. Te respiran en la nuca, y lo hacen fuerte para mostrarte su disconformidad. Son ellos: los pasajeros apurados.</p>
<p>Una vez guardado todo de alguna forma y donde quedó lugar, llamativamente Air Europa en sus compartimentos no tiene mucho espacio en comparación con Aerolíneas Argentinas, llegó el momento del toqueteo general, es decir, relojear todo lo que haya sido preparado para nosotros, los pasajeros. Y ahi aparecen todo tipo de publicaciones interesantes para nosotros, ávidos de lectura. Que el club de vinos, que el catálogo que te vende perfumes de primera, que la revista de la aerolínea, que el folleto que te muestra al avion plácidamente en el agua para que puedas salir (?), etc. Todo muy lindo hasta que llega el momento de utilizar, por primera vez en mi breve historia viajera, la pantallita individual para ver con qué nos deleitarán durante las interminables horas volando.   Una película con Sandra Bullock, una comedia de solteros donde aparece un claramente necesitado de <em>tarasca </em>ex boxeador Tyson y su tigre-mascota, etc. En fin, tranqui. Pero hete aquí que podías ver pero no oír. Para poder beber del exilir del sonido y disfrutar del cine y música, había que <em>gatillar</em> 3 euros por unos auriculares con patas especiales, que terminaron siendo de lo más parecido a los Aima, Panasouic, Sorny y tantas otras marcas pintorescas que se consiguen en cualquier parte de la República Argentina.</p>
<div id="attachment_107" class="wp-caption aligncenter" style="width: 727px"><a href="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/12022010059.jpg"><img class="size-large wp-image-107 " title="El aeropuerto de Madrid-Barajas." src="http://www.francalvello.com/wp-content/uploads/2010/02/12022010059-1024x768.jpg" alt="" width="717" height="538" /></a><p class="wp-caption-text">El aeropuerto de Madrid-Barajas.</p></div>
<p>Y así entonces, entre gente apurada intentando hacer entrar el equipaje de mano en los compartimentos a pura presión, salimos, y doce horas después, en un vuelo tranqui, aunque con una interesante cantidad de turbulencias, arribamos a la ciudad, que me estaba esperando con -1º para darme la bienvenida y regalarme un leve resfriado, pero de los disfrutables.</p>
<p>Bienvenidos a Madrid, amigos lectores, esta semana habrá novedades interesantes&#8230;</p>
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